Maldita impunidad

POR: JOSÉ BÁEZ GUERRERO.

Los atracadores venezolanos especializados en relojes caros son reincidentes según la prensa. Hay también criollos buenísimos. No son rateros. Hay que decirles “señor don Ladrón”. Si cada Rolex robado puede “quemarse” en cinco mil dólares y roban dos al día, es un “negocio” de mucho más de quince millones de pesos mensuales, suponiendo “jornadas laborales” de 44 horas semanales.

Si eso es una sola bandita asaltando eficazmente, imagínense los volúmenes de dinero de otros “negocios” perseguidos por la Policía. No parece tener relación, pero en las navidades de 2017 hubo jolgorio mediático porque Estados Unidos congeló activos suyos allá, revocó la visa y prohibió hacer negocios con Ángel Rondón, estrella del caso Odebrecht. Ello dizque serviría “como advertencia para otros perpetradores”.

Opiné entonces que avergüenza y preocupa que, tras años, la mayor consecuencia del escándalo Odebrecht sea un decreto de Trump y no sentencias judiciales nuestras. Como si nuestra Justicia, Policía y gobierno fuesen tercos mulos necesitados de “nudging” o foete. Después dizque molestan las “injerencias” o “travel advisories”… ¡Cuánta plepla!