Google protegió a tres altos ejecutivos acusados de abuso sexual

Nueva York, EE.UU. .- La despedida de Andy Rubin de Google fue una fiesta. En octubre de 2014 se fue aplaudido y con la promesa de cobrar 90 millones de dólares en unas pocas cuotas. “Quiero desearle a Andy todo lo mejor en lo que sigue”, declaró Larry Page, director ejecutivo de la compañía, y agregó: “Con Android creó algo realmente extraordinario, con más de mil millones de usuarios felices”. Nada dijo de la denuncia de acoso abuso sexual interpuesta en su contra.

Es más, según reveló The New York Times, Google inició una investigación interna luego de la denuncia y concluyó que era creíble. Su salida -con indemnización- incluyó el compromiso de no trabajar para los rivales. Nadie habló del escándalo y la competencia no se quedó con “el padre de Android”… Ese fue el negocio de USD 90 millones que hizo Google.

El periódico norteamericano destapó el caso. Según reseña, Rubin se unió a Google en 2005 cuando adquirió su nueva empresa, Android, por USD 50 millones. Durante los siguientes años, ayudó a construir Android, el software que ahora se usa en el 80 por ciento de los teléfonos inteligentes del mundo, y es un gran éxito.

Ese éxito, explica The New York Times, le dio a Rubin más libertad que a la mayoría de los ejecutivos de Google: era maltratador y solía llamar “estúpidos o incompetentes” a sus subordinados.

En 2011, Rubin fue nombrado vicepresidente senior de Google y comenzó a recibir alrededor de USD 20 millones al año en salarios, bonos y compensación basada en acciones. En 2012, Google también le prestó USD 14 millones para comprar una propiedad en la playa en Japón.

Rubin, quien conoció a su esposa en la compañía, también salió con otras mujeres de la empresa mientras estaba casado. De hecho, en 2011, tuvo una relación consensual con una mujer del equipo de Android que no informó. Luego, en 2013, comenzó otra relación extramatrimonial con otra mujer que conocía de Android, según dos ejecutivos de la compañía informados sobre la relación.

Tiempo después, ella ya no quería continuar viéndolo y quería separarse, pero -según el medio norteamericano- le preocupaba que eso afectara su carrera. En marzo, aceptó reunirse con él en un hotel, donde dijo que la presionó para que le practicara sexo oral. La mujer presentó la queja en 2014 ante el departamento de recursos humanos de Google y la compañía comenzó una investigación.

Google finalmente encontró creíble la queja contra Rubin y se decidió que debía abandonar la empresa… Así comenzó la negociación.

El Times explica que cuando Google despide a empleados de nivel inferior, por lo general los abandona de inmediato y paga poca o ninguna indemnización. Pero para los altos ejecutivos, Google sopesa otros factores… Es que una demanda por despido injustificado podría significar mucha atención de la prensa.

Al final, Google le pagó a Rubin USD 90 millones: USD 2.5 millones al mes durante los primeros dos años y USD 1.25 millones al mes durante los siguientes dos años.

El acuerdo, además, le impide a Rubin trabajar para sus rivales o “despreciar a Google públicamente”. Eso no es todo, también le otorgaron el beneficio de retrasar el pago del millonario préstamo para su casa en la playa e invirtió en la empresa que Rubin creó tras su salida.

La riqueza de Rubin, impulsada por Google, ha aumentado 35 veces en menos de una década. Según la demanda civil de su ex esposa, su patrimonio neto ahora es de aproximadamente USD 350 millones, en comparación con los USD 10 millones de 2009.

El caso del “padre de Android” no es el único. Google protegió a otros dos ejecutivos -Richard DeVaul y Amit Singhal – durante la última década después de que fueron acusados de conducta sexual inapropiada: uno permaneció en la empresa y el otro recibió una suculenta indemnización al estilo Rubin.

Richard DeVaul permanece en la empresa
Richard DeVaul permanece en la empresa
The New York Times también reveló que en 2013, Richard DeVaul, director de Google X, el brazo de investigación y desarrollo de la compañía, entrevistó a Star Simpson, una ingeniera de hardware. Durante la entrevista de trabajo, el ejecutivo le dijo que él y su esposa eran “poliamor”, una palabra que se usa a menudo para describir un matrimonio abierto y la invitó a “Burning Man”, un festival anual en el desierto de Nevada.

Simpson fue con su madre y declaró que lo hizo porque pensaba que era una oportunidad para hablar con DeVaul sobre el trabajo. En medio del festival, él le pidió que se quitara la camisa y le ofreció un masaje en la espalda. Ella primero se negó y después aceptó el masaje: “No tenía espaldas suficientes para negarme a los 24 años”. Unas semanas más tarde, Google le informó que no había conseguido el trabajo, sin explicar por qué.

Ella esperó dos años para reportar el episodio a Google. En una declaración, DeVaul se disculpó por un “error de juicio”. Dijo que Google X decidió no contratarla antes del festival y que no se dio cuenta de que no había sido informada… DeVaul permanece en la empresa.

El tercer ejecutivo protegido es Amit Singhal, un vicepresidente senior que en 2015 manoseó a una empleada en medio de un evento de la compañía. Los testigos dicen que estaba ebrio.

Google encontró la denuncia creíble pero no lo despidió: aceptó su renuncia, negoció un paquete de salida por el que pagó millones y le impidió trabajar para un competidor.

Ya fuera de Google y sin ninguna repercusión mediática, encontró otro trabajo lucrativo como jefe de ingeniería de Uber. Semanas más tarde,se hizo publica la acusación por mala conducta y Uber terminó despidiéndolo.

El medio norteamericano asegura que con este accionar, Google protegió sus propios intereses. Evitó peleas legales complicadas y costosas, y evitó que trabajaran para sus rivales.

Fuente: Infobae

 

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Esta información fue redactada por nuestra Jefa de redacción, Nancy Soriano Soto.